La marca TOUS tiene su imperio, donde el rey es el OSO TOUS

Muchos podrían pensar que solo en los cuentos se dan cosas como las que le han sucedido a la empresa diseñadora de las joyas Tous, pero no es así. Esta es una historia con altibajos y de la vida real ya que en sus comienzos fueron como cualquier otro emprendimiento a través de una sencilla joyería que se ubicaba en Manresa de la que varias décadas más tarde figura entre las 500 empresas de mayor crecimiento y generación de empleo de Europa, con más de 700 tiendas en más de 50 países y con ventas que esperan alcanzar cifras astronómicas durante los próximos años.

Y si buscamos a un responsable directo de toda esta evolución indetenible, esta podemos atribuirla a un oso cuyo aspecto es inocente además de las miles de horas de trabajo que han sido invertidas por el hijo de ese relojero y la hija de un zapatero, que en la actualida conforman una singular pareja de canosos, a quienes casi siempre se les ve vestidos de negro, y que en la actualidad son internacionalmente conocidos y reconocidos como los Tous.

‘Los Tous’

Para un sinnúmero de personas, esta es una historia que no es desconocida, es la historia de una familia, una empresa y por supuesto de un osito hecho joya, situación que se prestó para crear el título de un libro escrito por la periodista oriunda de Barcelona Anna R. Alós. En el mismo se han narrado las peripecias a nivel empresarial, familiar y social de estos joyeros de Manresa, quienes fueron capaces de popularizar y hacer asequibles las joyas hasta llegar a convertirlas en un fenómeno mediático.

«El verdadero milagro de los Tous reside en su esencia netamente catalana – señala Alós-. Ellos se han convertido en ese típico ejemplo de empresa familiar en las que para muchos, ‘el negoci’ es lo primero». En cuanto a la imagen de la empresa, Rosa Oriol, esta se casó cuando tan solo contaba con 17 años y tuvo cuatro hijas. «Sin embargo, ella misma reconoce que se ha perdido momentos importantes de la infancia de sus niñas por las muchísimas horas que pasaba tras el mostrador», nos hace referencia la periodista.

Las estrellas de la publicidad

La auténtica escuela para Rosa fue el mostrador de la joyería de sus suegros. Vale destacar que ella era la hija de los dueños de una zapatería y cuando joven no terminaba de comprender lo qué percibían sus padres de Salvador, quien era el hijo del relojero. «No pienso salir con él», esta era la respuesta que en cada oportunidad daba Rosa cada vez que le animaban a conocerle mejor. Hasta que un día Salvador, quien es aficionado al esquí similar a ella, perdió una competición y Rosa, por pena, decidió acceder a sus proposiciones.

Finalmente se casaron en 1965 y tuvieron cuatro hijas: Rosa, Alba, Laura y Marta. En la actualidad, las cuatro integran el negocio familiar, incluso cada mañana, como si se tratara de un ritual, padres e hijas desayunan juntos en el loft de su moderna fábrica de Manresa.

«Mis hijas están en esto porque lo han mamado desde niñas; nadie les ha forzado», señala Rosa Oriol. «Ella está considerada el ‘alma mater’ del negocio. Y es cierto que es tremenda; de joven, se iba a vender joyas de puerta en puerta si hacía falta y fue quien diseñó el famoso osito tras asistir a una feria de joyería en Milán. Sin embargo -matiza Alós-, sin Salvador la empresa no sería la misma. Él es un corredor de fondo, y juntos forman un buen equipo. Lógicamente, han tenido sus crisis y sus peleas, porque son de temperamento sanguíneo, pero aquí los trapos sucios se lavan realmente en casa».

La hija mayor del matrimonio es gemóloga y está casada y tiene tres hijos, de los cuales dos fueron adoptados en India y uno en Madagascar. Alba, quien es la actual presidenta de la compañía, tiene una hija de su primer matrimonio y dos de su actual compañero. La tercera, Laura, es economista y es quien se encarga de las finanzas. Se casó con una ex jugadora de baloncesto, pionera en la NBA americana, en cuanto se aprobaron en España los matrimonios homosexuales. La pareja tiene dos hijos biológicos. Y Marta, la cuarta, es diseñadora y tiene pareja estable, aunque no se ha casado.

Según Alós, el empujón mediático que llevó a los Tous hasta donde se encuentran fue las relaciones públicas Conchita Vilella, que es la responsable de comunicación de la empresa. «Ella les propuso a Eugenia Martínez de Irujo como imagen de sus joyas. Dudaron, pero finalmente aceptaron y fue un acierto. La hija de la duquesa de Alba, que aún sigue ligada a los Tous como diseñadora, les abrió las puertas de la gente bien madrileña, que al principio pronunciaba la marca ‘Tus’, medio a la francesa, creyendo que esas joyas venían de fuera.

Arantxa Sánchez Vicario, que también fue imagen de la casa, les dio a conocer en Europa. Jaydy Michel les ayudó a penetrar en México y Miami, y ahora Kylie Minogue les confiere esa categoría estelar y global acorde con lo que están viviendo».

«Pese a su enorme despegue económico, los Tous, que por cierto también se arruinaron por completo dos veces antes de llegar a donde están, nunca se han movido de la zona de Manresa. A Rosa Oriol le gusta decir que mantenerse fieles al pueblo que les vio nacer ha evitado que el éxito se les suba a la cabeza». Es por ello que podemos notar que padres e hijas continúan residiendo en la misma urbanización; «en chalés acomodados, pero no excesivamente ostentosos», comenta matiza Anna Alós. «Lo único que les distingue del resto es que hasta su árbol de Navidad tiene forma de oso».

Y es que gracias a todo lo que las joyas TOUS a través de su trayectoria ha aportado al mundo somos capaces de decir que la visión de las joyas ha cambiado, incluso para los hombres, ya que esta no es la misma que hace por ejemplo, una década.