Un nuevo confinamiento para España

Y es que no solo se trata de España, ya que prácticamente se aplica a toda Europa Occidental, quienes ya llevan un par de semanas aplicando un ensayo de restricciones que son cada vez más estrictas a fin de intentar contener el incremento de casos durante esta segunda ola, sin verse en la necesidad de tener que pulsar el botón del confinamiento domiciliario, aunque es el método más eficaz, pero más temido.

Este es el mismo ánimo en el que se encuentra medio continente, mientras se van llenando de nuevo los hospitales, y el repertorio de restricciones se extiende desde el reciente toque de queda, hasta la idea de un encierro de fin de semana, como es el caso de Cataluña. Estas son todas medidas intermedias que tienen incidencia en la movilidad, sin llegar a detenerla en su totalidad.

El problema es cuando no se encuentra bastante clara la eficacia que conlleva, ni en qué plazo darán frutos, mientras tanto, se agota el tiempo frente a un virus desbocado. De este modo, el debate que en la actualidad recorre a Europa se centra en si se trata de una estrategia de cortocircuito, de confinamientos totales pero breves, o bien, si sería más eficaz aplicar restricciones graduales sostenidas en el transcurso del tiempo.

Una vez que ya se disponga de toda la información, se efectúa una llamada telefónica a cada persona a fin de comunicarles que han estado en contacto estrecho con un positivo en coronavirus. Los datos que son recopilados por los rastreadores quedan anotados en una aplicación de la Consejería de Sanidad. En el caso de España, esta cuenta con el doble de rastreadores que tenía en julio, aunque llegan tarde.

En España, aún es bastante pronto para que puedan notarse muchas de las medidas más recientes. De acuerdo a Fernando Simón, quien es director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), se estima que se requieren unos 10 días para que pueda reflejarse el número de contagios. Pero el cierre de la hostelería en Cataluña (del 15 de octubre), el confinamiento perimetral de Navarra (19 de octubre) o la reducción de los grupos en Ourense (3 de octubre) ya se encuentran reflejados en las estadísticas.

Durante los últimos 15 días, el número de diagnósticos realizados en España se ha incrementado en un 23%, y en todas las comunidades y territorios, sin incluir Madrid, País Vasco y La Rioja, en donde el ritmo del incremento se ha estabilizado, cada semana ha ido peor que la anterior.

En tal sentido, señala Patricia Guillem, quien es catedrática de Epidemiología de la Universidad Europea de Valencia y Tomás Cobo, vicepresidente de la Organización Médica Colegial: “El confinamiento es la única medida de la que existe evidencia científica”, “Con el resto estamos en ensayo y error, pero yo lo dejaría como última opción”. “Son medidas nuevas y no conocemos su efecto”. “Más allá de las restricciones, lo principal es la concienciación de la gente: usar la mascarilla siempre y estar a más de metro y medio o dos metros de otras personas”, acota Joan Caylà, desde la Sociedad Española de Epidemiología.

Y esta es una situación que no es solo de España, pues Francia, quien ha sido la pionera del toque de queda nocturno, desde hace mes que los premios Nobel de Economía Esther Duflo y Abhijit Banerjee para lo que se propuso un cierre domiciliario de 20 días a primeros de diciembre con la idea de salvar la campaña de Navidad. Desde el momento en que se implantaron las restricciones, Francia ha sumado 380.000 nuevos casos.